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Ayuntamiento de Martos

Semana Santa Pregón 2010

 

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Pregón de la Semana Santa
Año 2010

 

Semana Santa Pregoneros 2010

 

 Martos no está soñando; habéis oído bien, son los compases de Monte Calvario anunciando la llegada de los siete días de máxima exultación. No estamos soñando; hemos oído la oración más profunda en forma de música que es como nos gusta rezar. ¡A esta es! es la palabra más fuerte que un capataz puede pronunciar, la que más necesita un costalero oír y seguro la que con más ansiedad un músico a una imagen desea tocar.

He querido comenzar igual que lo vengo haciendo cada atardecer de Viernes Santo desde hace ya veinticinco años, con varios toques de atención que doy como capataz para llamar a mis costaleros, con un, dos y tres golpes de campana, tres golpes de corazón que resuenan en mi interior y que anuncian que el desfile procesional ha comenzado, en este caso que comienza mi pregón.

 En este momento necesito como el profeta, que el Señor alargue su mano, toque mis labios y ponga las palabras adecuadas en mi boca porque he abierto mi corazón y he dejado que las palabras fluyan, pues de mis vivencias y sentimientos está impreso este pregón. “Aquí estoy; vengo porque me has llamado”, con estas palabras por tres veces (al igual que con tres toques de campana), se dirige Samuel a Elí, pensando que era él quien lo había llamado, pero no era Elí, era Dios quien llamaba a Samuel; éste no conocía aun a Dios pero Elí le sugiere que si escucha otra vez la voz que le llama responda diciendo: “Habla Señor, que tu siervo escucha” y será en ese momento cuando Samuel encuentre y conozca al Señor.

Yo estoy aquí porque pienso que es Él quien me llama, sí, porque Dios se vale de unos para hablarnos a otros…, el Consejo General de Cofradías y Hermandades de Martos me ha llamado y yo he interpretado que era Él quien me llamaba y sin pensarlo dos veces…, he acudido a su llamada.

Señor, te quiero pregonar,
dulce Jesús Nazareno,
yo por tu pasión me apeno
y mi pregón es rezar.
Un mandamiento nuevo nos diste
que nos amásemos unos a otros
y a cambio ¿Qué recibiste?
calumnia, traición, maltrato y odio.
Señor te quiero pregonar
inmolado en el madero
redimiste al mundo entero
y nos enseñaste a amar.
Pregón de la Semana Santa de Martos 2010
Antonio Arrabal Águila 3
Tú que anduviste en el mar,
resucitaste a los muertos
tienes los brazos abiertos
clavados por perdonar.
Señor entraste en mi vida
apenas cuando podía razonar,
tu iconografía en mi mente era clara
y en tu rostro el sufrimiento se podía apreciar.
Tuviste que morir en la cruz,
para del pecado podernos salvar,
tu carne flagelaste hasta el grado
más grande de dolor que se puede alcanzar.
Y canta el pueblo de Martos
con saetas tu dolor,
nos entregaste tu amor
nos abrazaste en la cruz.
Tú eres Señor en mi pregón
camino, verdad y vida
das a mi alma desvalida
calor y luz en mi hogar.
Tú eres Señor en mi pregón
fe de mi familia y mía,
aflicción por tu agonía
y gozo por resucitar. 

La Semana Santa no es una “carrera de pasos”, es la celebración culminante de todo el año litúrgico donde se conmemoran los acontecimientos capitales del misterio pascual: Pasión, Muerte y Resurrección. Para los cristianos no hay tiempo litúrgico de más grandiosidad; Cristo es el hijo de Dios que muere y resucita para salvarnos. Estos acontecimientos se proponen para vivirlos desde lo más profundo de nuestro corazón y han de ser la primera y suprema razón que nos reúna durante toda nuestra vida y en esta semana por las calles de Martos.

Todas las celebraciones incluidas las procesiones, servirían para poco si su contenido no lo hacemos encarnar en nuestras vidas. Con las procesiones estamos transmitiendo el mensaje evangélico por las calles de nuestra ciudad a vecinos y visitantes y deben ayudarnos para conseguir el ideal de ser mejores cada día, seamos cofrades o espectadores activos.

El fin de la Semana Santa es dar sentido cristiano a nuestras vidas, es la expresión máxima del amor de Dios a su pueblo, la entrega de la propia vida por amor a todos nosotros.

Excma. Sra. Alcaldesa, Ilustrísimas Autoridades Municipales, Ilmo. Vicario, Sr. Arcipreste, Queridos Sacerdotes y Madres Religiosas, Junta de Gobierno del Consejo General de Cofradías y Hermandades de Martos, hermanos mayores de las distintas cofradías, queridos hermanos cofrades, amigos y familiares.

En primer lugar quiero dirigirme a mi presentador y daros la razón de por qué lo he elegido, pues pienso que desde que se incorpora a la vida cofrade, su relación conmigo ha sido intensa y siempre ha buscado mi opinión. Jesús, hemos recibido tantas alegrías de tu persona que por unanimidad en mi familia, desde el momento de ser nombrado pregonero, teníamos decidido que tú me presentarías.

Gracias de corazón por tu presentación y deseo que todo lo que de mí has exaltado en demasía, puedas experimentarlo a lo largo de tu vida.

El encargo de pregonar la Semana Santa de Martos para mí es un orgullo, es un motivo de inquietud y un gran reto, pues nací en el seno de una familia humilde, y tengo que agradecer públicamente a mis padres el esfuerzo de ofrecerme unos estudios, sin ellos haber tenido la posibilidad de aprender para ayudarme. Pero esa carencia la suplieron con demasía pues mi padre comenzaba su jornada laboral a muy temprana hora para obtener unos ingresos extras con los que sufragar los gastos que yo a diario les ocasionaba y mi madre si poco tenía con sus tareas diarias, se levantaba conmigo a estudiar para que yo aprovechara y no me durmiera y me decía que lo hiciese en voz alta porque se enteraba de cosas que no sabía y se aseguraba de que yo no me distrajera.
 

Quiero destacar mi estancia en la comunidad franciscana del Colegio San Antonio, pero mi mayor recuerdo para la persona que me enseñó a resumir un tema, a hacer un guión, en definitiva a ver que además de la memoria existen otras pautas de estudio. Este fue el padre Albert (que en paz descanse), del que además aprendí (bueno, intenté aprender), el nombre de las piedrecillas que encontraba en el campo y también como cualquier tarea que emprendía, con exquisitez y perfección llevaba a su final. Luego más adelante, me he dado cuenta que sólo vivió por su colegio, su enseñanza, su pueblo, ejerciendo docencia y predicando, como Jesús, donde hiciera falta, en el Asilo de San José, en el Convento de las Trinitarias, en su capilla del colegio, en su barrio de la Cornacha, en Santa Lucía…, en definitiva donde lo llamaban.

Pero es hoy día cuando se empieza a notar que proclamar la verdad es ir contra corriente, que llevar la contraria a la opinión dominante es agotador, que lo que se dice, aunque sea lo cierto, tiene pocas posibilidades de éxito en el mundo. Así el cristianismo, que proclama la verdad sin importarle el que dirán, experimenta una sensación de impotencia y de cansancio y encontrará sufrimientos que compartir con los que Cristo soportó, pero los llevará con serenidad, sin darles importancia, como lo hizo Jesús. Proclamar la verdad supone tener la valentía de reconocer las cosas como son sin engaños ni falsedades a pesar de los dictámenes de los expertos al servicio del poder. Ejemplo claro la irracionalidad de legalizar el homicidio de un ser humano en sus primeras semanas de vida, sin otra razón de que todavía no puede vivir sin su madre. También seria conveniente que esta sociedad afrontara seriamente los problemas de Medio Ambiente que ocasionamos y aportara soluciones reales. Tomemos conciencia igualmente del grave problema del pueblo de Haití que hace poco ha sido destruido por un terremoto, y que sin la ayuda de todos será imposible su reconstrucción. Desde el prisma cristiano como dice el periodista Carlos Herrera, hemos de ver la realidad de hoy día donde hermanos paridos a la intemperie son vistos por ojos que recriminan su existencia y nunca son invitados a participar en nuestra sociedad, donde muchos se ahogan por cruzar fronteras y otros envueltos en cartones en cualquier sitio pasan la madrugada, donde este siglo que ha comenzado amenaza como los otros con violaciones, hambre, pistolas que matan, y…, ya no se si hay que dejarse llevar por la furia o simplemente saber esperar tiempos mejores…, ya no se si la palabra paz me trasmite su significado y solo quiero decir; ¡Dejadnos en paz! y danos Señor el soplo de esperanza que necesita esta sociedad, ayúdanos a combatir la crisis que parece quiere cesar, que todo el mundo trabaje, disfrute de salud y que el sufrimiento que vivimos a diario nos deje ya.

El sufrimiento es un misterio y hay que acercarse a él como Moisés se acercó a la zarza ardiente con los píes descalzos, con respeto y pudor. Pero dar explicaciones sería sencillamente contraproducente y seria conveniente que los cristianos empecemos por confesar humildemente lo que decía Juan Pablo II “El sentido del sufrimiento es un misterio, pues somos conscientes de la insuficiencia e inadecuación de nuestras explicaciones”. Por eso ¡benditos médicos, enfermeras, cuantos se dedican a curar cuerpos, a disminuir el sufrimiento que padecen los hombres, padres que sabiendo de la venida al mundo de un hijo disminuido deciden tenerlo, hijos que dan la vida para ayudar a un padre enfermo y necesitado!, como reflexión final subrayaría que el verdadero problema del mundo es el egoísmo, la falta de amor.

La Semana Santa viene cuando los campos se visten con flor del almendro, en el cielo se pasean las estrellas del firmamento y la luna se prepara para anunciar la pascua, cuando el cirio recibe el beso del azahar, (el cirio representa la oración cofrade, su llama la fe y el azahar la ofrenda) y en su aroma cesa la luz porque ese beso es de paz, de agradecimiento y de amor. Destaca entre todas las semanas del año como el ciprés entre los olivos y esa grandeza se aprecia cuando se mira con los ojos de la fe. Es santa porque se conmemora el milagro de los milagros, porque solo Dios es inaccesible al mal y solo Él es el piélago infinito del ser con el cortejo de todos sus atributos; unidad sin fisuras, verdad absoluta, bondad deseada por todos, esplendor de belleza sin ocaso.

Quiero contaros ¡como recuerdo mi primera Semana Santa!, no sé la edad que tenía, si bien tuvo que ser con pocos años, recuerdo como se montaban altavoces en los balcones de la Plaza y en la Fuente Nueva para cantarle saetas a los pasos, pero mi inolvidable recuerdo fue un Domingo de Resurrección, quizás con seis o siete años, pues me asustaban los nazarenos con el caperuz y muy cortado estaba en los patines de la Calle Fuente del Baño junto a mis padres y hermano cuando a lo lejos vi aparecer varios señores con traje raro y un gorro que brillaba con la luz del sol y quizás una peluca blanca de seda, y en su mano (como los niños decíamos) una espada. ¡Dios mío!, los perniles del pantalón de mi padre me sirvieron de túnica y la falda de mi madre de caperuz y después de llorar y llorar del miedo que estaba pasando, llegó el Resucitado y salí de mi túnica y de mi caperuz para comprobar que a mí no me buscaban.

Ya, pasados unos años, y al finalizar la mili, al mundo cofrade me fui incorporando de la mano de mi amigo y para siempre hermano, Rafael Canillo Sánchez y tuve la suerte de hacerlo a lo grande, como capataz del Santo Entierro.

Pero dejémonos de recuerdos porque olivos y palmas bendecidas son símbolos que anuncian que es Domingo de Ramos. Amanece el día luciendo su azul más limpio, la carrera desierta es como una caja de música que paso a paso resuena como si de un instrumento musical se tratase, cerca de la Fuente Nueva se aprecia el olor a churros y a chocolate caliente que invita a reponer fuerzas para realizar la estación de penitencia. Hoy es un día especial, porque son muchos los niños que por primera vez participan en una semana santa, grande y mágica que no les dejará indiferentes el resto de sus vidas. Venid, salgamos al encuentro de Cristo que vuelve desde Betania y se encamina por su propia voluntad hacia aquella venerable y bienaventurada pasión, para llevar a término el misterio de nuestra salvación. Viene voluntariamente hacia Jerusalén, pero no como quien toma posesión de su gloria, no gritará dice la escritura, no clamará, no voceará por las calles, sino que será manso y humilde, aunque le ha sido preparada una entrada suntuosa. Acompañemos pues, al que se dirige con presteza a la pasión e imitemos a los que salían a su encuentro, no para alfombrarle el camino con ramas de olivos y palmera, sino para poner bajo sus pies nuestras propias personas, con un espíritu humillado, con una mente y un propósito sinceros, para que podamos recibir así a la “palabra” que viene a nosotros y dar cabida a Dios.

Alegrémonos de que se nos muestre con tanta mansedumbre aquel que sube sobre el cenit de nuestra pequeñez a tal extremo que vino y convivió con nosotros para elevarnos hasta sí mismo, haciéndose de nuestra familia.

La liturgia comienza con la bendición de las palmas y las ramas de olivo y durante la celebración de la misa se da lectura al relato completo de la Pasión.

Las ramas son el signo de la participación gozosa en el rito procesional, expresión de la fe de la Iglesia en Cristo que va hacia la muerte para salvarnos, es un día de gloria y sufrimiento que es lo propio del misterio pascual.

Cuando JESUS DE LA BORRIQUITA se adentra en las entrañas de nuestro pueblo, que cabalga entre lo antiguo y lo moderno, se abren las ventanas para que la brisa divina deje el reguero de paz, bienestar, concordia y amor, porque mucho valor tuvo Jesús a sabiendas de lo que le esperaba de presentarse con alegría, entre el revuelo de niños y mayores con cantos de hosanna, subido en su dócil borriquita.

Son muchos e inolvidables los recuerdos que me vienen a la mente de este paso, pues como referí al principio, estudié en el colegio donde tiene su sede esta cofradía y fueron muchos los años compartidos en los soportales del patio con este trono, muchos recuerdos que me llevan a una etapa de mi vida, seguro la mas bella que viví. Hoy compruebo con orgullo que mis compañeros de clase son los que dirigen la cofradía, si bien echo de menos a uno cuyo cetro presidencial en la parte delantera del trono han colocado, consiguiendo que cada año alguna lágrima se me escape en su memoria. Compruebo, como año tras año, los franciscanos se vuelcan con esta cofradía y como los padres y niños (principalmente del colegio) se visten de gala con el traje de estatutos. Niños que comienzan su desfile muy bien uniformados y que a medida que pasan las horas, prenda tras prenda van dando a sus mayores, eso sí, su palma hasta final del recorrido.

Camina Jesús sobre nuestros corazones
a lomos de tu borriquita
repartiendo vas esperanza e ilusiones
mientras Martos entera te grita
al llegar a la Fuente Nueva
¡viva la borriquita!.
Sigue tu caminar seguro
porque al acabar la carrera
al principio de la avenida
San Amador nuestro patrón te espera
y te acompañaremos con el juntos
por toda su avenida,
que nos llevará hasta la paz
al filo del medio día.
Camina Jesús sobre nuestros corazones
a lomos de tu borriquita
sigue repartiendo esperanza e ilusiones
porque para finalizar tu caminar
la Calle San Antonio de Padua espera,
tu regreso a la capilla
del colegio de los franciscanos
Pregón de la Semana Santa de Martos 2010
Antonio Arrabal Águila 1
que durante el año te venera.
Y cuando inicies tu retirada
y con un hasta pronto te despidas
Martos entera te seguirá gritando
¡Viva la borriquita!. 

Queridos amigos de la borriquita, seguid en este camino, porque portáis a Nuestro Padre Jesús en su entrada a Jerusalén (para los marteños la borriquita) con una exquisitez, esmero y cariño difícil de superar. Pero observo un mayor cometido en vuestra cofradía que no quiero dejar en el olvido; seguid enseñando, seguid siendo escuela para muchos marteños de la fe de Cristo.

Y siguiendo en la esperanza salvadora de la luz más eterna y verdadera “La Fe”, como decía Juan Pablo II que “es la mejor garantía y el estimulante de su libertad”, quiero tener una llama luminosa que nos dé calor y que nos sirva de testimonio presente de que aquí y ahora estamos con Dios, con Jesucristo su hijo, con María su madre y cuantos seres amados se ausentaron, y todos me ayuden a caminar por este Domingo de Ramos.

Ya, al caer la tarde, aparecen por las puertas del Convento de las Trinitarias, el fiscal de filas que con sus hermanos de luz anuncian la salida a las calles de Martos de LA PRO-HERMANDAD DEL SANTISIMO CRISTO DE LA HUMILDAD Y PACIENCIA, MARIA SANTISIMA DE LOS DESAMPARADOS Y SAN JUAN EVANGELISTA.

Repican alegres las campanas, sus ondas se propagan en el aire en círculos concéntricos.

“En media columna te ataron, dos sayones romanos rasgaron tu piel en mil jirones y dos soldados portan tu corona de espinas, la caña y la clámide púrpura que te serán impuestas. Que curioso Jesús de la Humildad y Paciencia, nosotros hemos aprendido pronto tu mensaje y los hemos perdonado y elevado en tu trono hasta tu altura. ¿Habéis observado la mirada del Señor…?.¿No os conmueve su cuerpo doblado hacia delante como rama de olivo vencida por el fruto?”. Ahí viene Cristo por primera vez maniatado; el amor en captura, para que no se nos vaya. San Pedro recuerda las Palabras de Jesús; “Simón, Simón, mira que satanás os ha reclamado para cribaros como trigo, pero yo he rezado por ti para que tu fe no se apague”.

Que manera de andar tus costaleros, que suave mecida de látigo por las calles de Martos, especial perspectiva al desembocar del Albollón a la Fuente Nueva. Y tras Él, la Señora de los Desamparados, acompañada en su trono por el discípulo amado, ¡que organización!, ¡con cuanto cuidado todo está preparado!. Ya entrados en la Carrera, te aproximas lentamente al Corral del Concejo, donde no se va a debatir nada sino que vamos a poder contemplar la grandeza de tus tronos y la exquisitez con que te portan tus costaleros y te acompañan tus nazarenos, hasta llegar a la Campiña donde hay un merecido descanso. Ya, para acabar enfilas la calle Real, abrupta y empinada, que te devolverá a tu templo.

Pero antes de esto, qué gozo las horas, los minutos, los segundos compartidos a vuestro lado. Enhorabuena, fiscal de filas, hermanos de luz pues en el corazón de muchos marteños profundamente habéis calado, personalizo este sentimiento que me llena de alegría y satisfacción como cuando a un niño le regalan su juguete deseado.

Quiero vivir en ti pero devasta
mi mesto corazón una honda herida,
un fiero cardizal de lengua ardida
en húmeda erosión aja y desgasta.
Y quiero ser en ti y no me basta
probar un solo sorbo de tu vida,
saciarme busco en ti en revivida
madera y cruz, marfil, cristal y asta.
Pregón de la Semana Santa de Martos 2010
Antonio Arrabal Águila 1
Quiero ser un niño en ti,
pues no habrá quien abra
el labio de mi agonía,
que un beso de dolor eterno labra.
Si existe una razón de mi alegría,
un verso, una oración, una palabra,
será, sin duda alguna,
Madre de los Desamparados,
¡Madre mía!
 

La liturgia del Lunes Santo continua con la celebración normal de la misa, en el evangelio se refleja el pasaje de la Unción en Betania, en casa de Lázaro, en el que una de sus hermanas, María, le unge con costosos perfumes.

Ya, transcurridas unas horas del Lunes Santo, hace su salida de la Parroquia de San Amador y Santa Ana EL SANTISIMO CRISTO DE LAS PENAS en su ejercicio de vía crucis por las calles del casco antiguo de Martos para hacer sus estaciones, y unos minutos mas tarde, en la Parroquia de San Juan de Dios, se escucha la voz del Diputado Mayor de Gobierno de la PRIMITIVA PROHERMANDAD DE LA SANTA VERA CRUZ Y COFRADIA DE PENITENCIA Y SILENCIO DE NUESTRO PADRE JESUS DE PASION Y NUESTRA SEÑORA DE NAZARET, que dice:

¡Abrid las puertas!
¡Jesús de Pasión a las calles de Martos!
Y es que Jesús se abraza a la cruz aceptando la voluntad del Padre en el momento que el nazareno comienza a cumplir su condena; la crucifixión. Habría que destacar el Voto de Silencio con el que esta cofradía inicia su desfile procesional que persistirá en todo el recorrido. Es conmovedora su organización, el acompañamiento al Cristo de esos instrumentos que merodean música celestial que transmite paz, serenidad, que te traslada a otro lugar por momentos, dejando pasar el tiempo sin apenas darte cuenta. Me impresionan mucho esas levantas con mucha fuerza y energía y aún mas “las arrias”, pues parece como si el hecho fuese real. No sé cuántas veces lo veo pasar, quizás porque contemplándolo me ausento y solamente vuelvo a mí si no lo tengo delante. Ya te veo cruzar ríos (Genil, Tinto) y ciudades (Badajoz, Toledo, Perú, Chile), calles y plazas pero es en la del Ingeniero donde más veces te contemplo, luego a la confluencia de las Cobatillas, pues en la lonja me pongo a tu altura, te miro a los ojos y comprendo como abrazas la cruz atravesando el sendero de la amargura, veo en tu rostro las huellas que ayer tarde los soldados y los sayones romanos dejaron impresas, si bien solo aparece la sangre, pues el resto de tu cuerpo masacrado por los golpes taparon con tu túnica grana. Y sigues en silencio, sin decir nada, pero no porque te cortaron la lengua mentirosa como decía el soldado romano, y aunque el dolor podría alcanzar el grado extremo, simplemente rodaron lagrimas en tus mejillas causadas no sólo por el dolor sino por pesar, aunque el mayor pesar estaba en tu corazón.

Tanta pasión en mi ser derrochan
que mi cuerpo sin luz derretían
y a su modo mi carne esculpían
cuando en fuego de pasión me abrasaron.
Tanta pasión en mis ojos dejaron
que las flores del mal, que crecían
entre ramas de enebro y herían,
de mis ojos en muerte arrancaron.
Y la luz de sus ojos oscuros
incendiaron de símbolos rojos
el negror de mis ojos impuros.
A su rostro se avezaron mis ojos maduros,
a la dulce pasión de sus ojos. 

Y al regresar a tu templo, te espera María de Nazaret, igual que una madre espera la vuelta a casa de madrugada de su hijo, si bien un día no muy lejano ella podrá realizar junto a ti el desfile procesional que deseo cada vez esté mas cercano y pienso está en mente de todos los marteños.

Pero Martos no está soñando; vamos a oír de nuevo los compases de Monte Calvario en su marcha “Madre” que dedica a la madre hoy ausente de las calles de la ciudad y a todas las madres en general, porque queremos oír la oración más profunda en forma de música que es como nos gusta rezar.

En la liturgia del Martes Santo Jesús anticipa a sus discípulos la traición de Judas y las Negaciones de San Pedro.

Y sin apenas darnos cuenta, llega la tarde, es una tarde en la que las calles de  nuestro pueblo se visten de blanco para acompañar a la COFRADIA DE NUESTRO PADRE JESUS CAUTIVO DE LA TÚNICA BLANCA Y MARIA SANTISIMA DE LA TRINIDAD EN SU MAYOR DOLOR Y DESAMPARO. Las puertas de las trinitarias se abren de nuevo, en su interior suenan los toques de campana en los tronos, el abaniqueo de bambalinas lejanas y una madre trinitaria implorando al Cautivo y no sé cuántas gargantas responden al mismo tiempo, si la Trinidad nos reclama aquí están sus costaleros dispuestos.

Tras una salida muy complicada, pues así lo exige la escalinata de acceso al convento, y algún que otro quejido que más que de la garganta sale del corazón de algún marteño afortunado en presenciar la salida, el Cautivo y la Trinidad inician su desfile procesional. Es estremecedor contemplar la gran cantidad de nazarenos con su traje de estatutos realizando la estación de penitencia, metiéndose en su caperuz y dejando pasar horas y horas, seguro de recogimiento espiritual y de diálogo. Pero qué decir del Cautivo si solo su nombre lo dice todo, qué difícil se me hace verte con el pómulo reventado, qué impactante verte caminar por las calles, digo bien, caminar con ese paso largo, seguro y continuo sobre alfombra de claveles, iluminado por cuatro faroles que nos facilitan contemplar tu grandeza. Y tras Él, a gran distancia debido al número de hermanos de luz que los acompañan, María Santísima de la Trinidad en su mayor dolor y desamparo. ¡Miradla! ¿Acaso no la veis ya asomar bajo su precioso palio de terciopelo bordado?, mirad como asoma gimiendo tras un caudal de cera hirviente, como un trocito de cielo caído llenando nuestras calles con su luz, su gracia y su llanto sereno.

Eres sueño de amor, y en primavera
consuelo del que sigue tu camino;
llevarte conmigo no es quimera,
es anhelo de fe en mi destino.
Quien espera por ti no desespera,
pues siguiendo los pasos del Cautivo
serás Señora y Reina
medianera de la gracia de Dios,
serás el dulce trino que anuncie en la tarde
que no serás madre solitaria
que una fragante rosa,
el cielo habrá escuchado la plegaria
y a pesar del dolor, Tú, jubilosa
nos traerás la dulzura trinitaria. 

Quiero destacar el momento que casi todos alguna vez hemos vivido en la Fuente Nueva la noche del Martes Santo, pues pienso que es un encuentro de los más impresionantes que he vivido y más antiguo de los realizados en Martos, que reúne al Nazareno, horas antes de ser coronado de espinas, y a nuestra madre y señora trinitaria coronada por las Tres Divinas Personas, como Reina del Cielo.

He acompañado durante nueve años a esta Hermandad en su desfile procesional, he tenido el privilegio de ir tras ella, he compartido momentos inolvidables con su Junta Directiva y mi mayor trofeo, vuestra carta de agradecimiento.

La liturgia del Miércoles Santo continua con la traición de Judas Iscariote, y es el Miércoles el que divide nuestra Semana Santa en dos etapas, y esta noche es el turno de LA HERMANDAD Y COFRADIA DE NAZARENOS DE LA ORACION DE JESÚS EN EL HUERTO Y MARIA SANTISIMA DE LA AMARGURA, tras la cruz de guía, nazarenos con capa negra alumbran las calles de Martos con sus cirios rojos ensangrentados, insignias y atributos, estandartes, niños, incienso, capataz y trono que tras una salida más que difícil inician su desfile procesional de la Parroquia de San Amador y Santa Ana.

Violenta luna, celestial envío, quiebra en la noche sus argenterías, cáliz de sangre en ti las profecías vierten, Getsemaní, huerto sombrío. Llanto de Cristo sobre el suelo frío, sumido en infinitas agonías; hijo del hombre tú, que padecías amor, hijo del hombre y su desvío. El olivo rinde vasallaje a tu dolor y en el panal del viento su labio melifica su plegaria, solo un Ángel de Dios bajo el celaje turquí del cielo da acompañamiento a tu doliente alfombra de claveles. Y siguen las filas de nazarenos, que anuncian que la Reina y Madre, María esplendente de belleza y coronada de Amargura ha iniciado su salida.

Yo te traigo desde el cielo
rayitos blancos de luna,
de nube y sol un pañuelo,
y en mi rostro un consuelo
para redimir tu amargura.
Que tienes madre bendita,
que de ternura me llenas,
no te lo puedo explicar
hay que sentirlo en las venas,
porque en las venas se siente
y en las venas se lleva
esa oración hecha cante,
ese misterio de fe que es la saeta.
( S A E T A … )
Canta: Angustias Parras Cazalla
Amargura y madre hermosa ¡ay, ay!
tu eres luz y sueño de mi vida
eres la más primorosa
que yo he visto en toa mi vida.
(Estribillo…)
En la tierra no hay ni en el cielo
por mucho que se buscara
pelo como tu pelo
ni rosa como tu cara 

Te recuerdo desde siempre con tus ojos desnudos en la noche oscura, como levantas tu mirada para buscar entre las nubes que se esconden, entre las estrellas que apenas relucen y al fin descubres un poco mas adelante entre el gentío la figura menuda y entrañable entre ramas de olivo de tu hijo orando.

Queridos amigos de la Oración en el Huerto, muchas cosas tiene vuestra cofradía que la hace distinta, pues desde el inicio de vuestro recorrido lo hacéis tomando sentido contrario por las calles de Martos, de tal manera que las bajadas casi todas las hacéis subidas y las subidas las hacéis bajadas, pero es tan grande vuestro caminar que contemplar vuestros pasos es como si de un crucero se tratara, vosotros por el mar de olivos y Jesús andando por sus aguas.

La liturgia celebra el Jueves Santo la Misa Crismal, los oficios llegan a su máxima relevancia pues se inicia el Triduo Pascual. Adquiere un simbolismo especial el lavatorio de pies que recuerda el gesto de Jesús antes de la última cena con sus apóstoles, el Santísimo sacramento se traslada del Sagrario al “Monumento”, quedando el Sagrario abierto y el altar se despeja de todo tipo de ornato. Por la noche se mantiene la adoración al santísimo en el Monumento y se celebra la “Hora Santa”.

La luna alta y redonda como un denario, bañaba de plata la cal de los blancos muros, mientras, el interior resplandecía como ascua dorada alumbrado por lámparas alimentadas con aceite. En mitad de la mesa el pan ácimo indicaba que no serian servidos más platos, en ese momento Jesús se incorpora y toma entre sus manos aquella pieza de pan y la repartió a sus discípulos diciendo; “Este es mi cuerpo, que será entregado por vosotros; haced esto en memoria mía”. Desde aquella noche en el Cenáculo, primer monumento eucarístico de la historia, Jesús de Nazaret, amor de amores, ha querido quedarse sacramentalmente con nosotros en la “Sagrada Forma”, don de Dios, fruto de la incontenible ternura que nos profesa, en la que se ha hecho comida y bebida de salvación y fiel acompañante en nuestro peregrinar de cada día.

Así, confortados por el Pan de los ángeles amanece el Jueves Santo, Día del amor fraterno, se nota cierto movimiento en muchas casas de Martos, luces encendidas que delatan a muchos de los que en breve se encaminarán hacia la Parroquia de San Juan de Dios, que, por última vez en esta semana, abrirá las puertas para que la VENERABLE Y HUMILDE PRO-HERMANDAD DEL SANTISIMO CRISTO DEL AMOR CORONADO DE ESPINAS Y MARIA AUXILIADORA EN SU DESCONSUELO Y MISERICORDIA, SAN JUAN EVANGELISTA Y SAN JUAN BOSCO procesionen por las calles del nuevo Martos. Jesús tras ser azotado se había caído, entonces un soldado puso una vara larga como caña en sus manos para equilibrarlo hacia arriba y cogió un manojo de arbusto de zarza con unas pinzas metálicas para hacer una especie de sombrero que empujó sobre la cabeza de Jesús. Las manos estaban atadas de nuevo con el material marrón tipo cuero y en su mano derecha la caña y su cuerpo cubierto por la clámide roja y así es presentado al pueblo por Pilatos.

Así, también, esta pro-hermandad lo presenta a nuestro pueblo, todo preparado con mucho detalle para que nada falle, espectacular resulta ese número elevado de mantillas que lo acompañan, pues son las diez de la mañana y el Cristo del Amor coronado de espinas está en la calle.

Amor es buscar el bien verdadero… y gozarlo
amor es contemplarte horas y horas sin pensar en nada
amor es hablar de Ti sin parar
amor es mirarte y no cansarme
amor es transmitir ese sentimiento,
amor es dar y no esperar
amor es aguardar un año
amor es en definitiva tenerte siempre en el pensamiento. 

Este Cristo representa el amor de Dios a la humanidad sedienta, rota y destrozada por la debilidad unas veces y por la maldad en otras ocasiones, ese amor lo recoge en sus manos para que el pueblo perciba entre sones de fiesta la Gran Hora de Dios, pero no es una hora de muerte sino de vida, ni tampoco de angustia sino de paz, ni una hora de dolor sino de amor. Martos se dispone a vivir esta mañana de amor con ilusión y entusiasmo que nace del espíritu abierto a la esperanza más sublime. De nuevo cruzas ríos y ciudades, pero es en la calle Príncipe Felipe, a la altura del cuartel, cuando, al caer la mañana, alcanza el momento culminante. Y tras él Mª Auxiliadora en su desconsuelo y misericordia.

Mañana de Jueves Santo
vigilia de fe encendida
penitencia en mudo canto,
sabor de sincero llanto
para el alma arrepentida.
Mañana en calma
religiosa mañana de peregrinaje,
certidumbre luminosa,
derramada y misteriosa mañana
en íntimo mensaje.
Murmullo en la Avenida los Olivares
rumor de inquieto gentío
con sorda voz apagada
bajo la brisa templada.
Las miradas impacientes
esperan el gran momento
las oraciones fervientes
en los labios penitentes
vibran de recogimiento.
Una voz desgarradora
con sus alientos de lumbre
se quiebra enardecida
en la saeta que implora
y enciende en la muchedumbre.
Nadie se dé por vencido
dolor y silencio hermanos
con amor tan padecido
por María Auxiliadora en su Desconsuelo y Misericordia. 

Esta noche de Jueves Santo al igual que Jesús hizo en innumerables ocasiones nos dirigimos a la Real Parroquia de Santa Marta a… “La Casa de Marta” donde si bien hoy no se revelará el misterio (Marta yo soy la resurrección y la vida Jn 11,25) sí tendremos la oportunidad de que nuestra patrona presida la salida silenciosa DE LA COFRADÍA DEL CRISTO DE LA FE Y CONSUELO.

Pero antes quiero dirigir unas palabras a esa cofradía de Santa Marta, para mí ejemplar y también escuela de fe, pues siempre está presente y siempre noto su cercanía, siempre al servicio de los demás, aquí en esta casa ejercí como catequista y siempre que puedo me recojo para meditar y es aquí donde siempre he encontrado un gran apoyo en mi vida.

Permitidme que utilice como base de mi alocución al Cristo de la Fe y Consuelo lo escrito y contado por Santa Teresa de Jesús y pido perdón de antemano si mi arreglo hiere algún corazón.

En la cruz está la vida, la fe y el consuelo,
y ella sola es el camino para el cielo.
En la cruz esta el Cristo de cielo y tierra
de fe y consuelo y el gozar de mucha paz,
y cuando hay tristeza, todos los males destierra.
Es una oliva preciosa la Santa Cruz
que con su aceite nos unta y nos da luz.
Toma, alma mía, la cruz con fe y consuelo
porque ella sola es camino para el cielo.
Es la cruz el árbol verde y deseado
de la esposa que a su sombra se ha sentado
para gozar de su amado el rey del cielo.
La cruz es el árbol de vida, fe y consuelo
y un camino deleitoso para el cielo.
Después que se puso en cruz el Salvador,
en ella está la gloria y el honor,
el padecer dolor, tener fe y consuelo
pues ella es el camino más seguro para el cielo. 

Hace aproximadamente treinta años, un señor desde un balcón de la Plaza y de la Fuente Nueva, micrófono en mano, mandó parar al Cristo, para lanzarle un dardo de amor infinito, un cante que va de dentro a fuera y vuela desde las fibras del corazón, un ¡ay! salido de la profundidad del sentimiento, una llamarada de fe que es la saeta. Dos amigos pactan el jornal que cobraría y cuando este se entera, toda la paga dona a la cofradía, porque no hay dinero que pague un sentimiento del corazón hecho cante. Hoy está aquí de nuevo pues lo he comprometido para que al Cristo, después de treinta años cante, aunque su voz no es la misma, sí su sentimiento del corazón hecho cante.

Enclavao en el madero ¡ay, ay!
el mejor de los nacios
su cuerpo martirizao
y en sus sienes las espinas
por librar nuestros pecaos.
(Estribillo…)
Y el pueblo que estaba ciego
te insultaba sin cesar
y hoy con lágrimas en los ojos
te vienen a ti a llorar
 

Hoy nuestra mirada no se despega de la cruz de Jesucristo, fijos los ojos en el crucificado, miremos con los ojos del corazón y no nos cansaremos de contemplar. En la Cruz están clavados nuestros pecados, nuestro orgullo y violencias, nuestras codicias y mezquindades, nuestros odios y egoísmos. Pero en la cruz están las fuentes de salvación, el orgullo es vencido por la humildad, la codicia por el desprendimiento, el odio por el amor, ¡MIRA LAS LLAGAS DEL CRUCIFICADO!, en ellas fuimos salvados, de ellas mana la gracia, el misterio no está en la cruz, sino en el que en ella está crucificado.

Querida cofradía del Cristo de la Fe y del Consuelo, seguid manifestando públicamente vuestra fe personal y colectiva para contemplar a Dios hecho hombre que murió en la cruz, mantener la fe como luz, de ahí las velas en vuestras manos durante el desfile procesional, la fe como camino hacia la Casa del Padre, de ahí las filas de nazarenos por nuestras calles, la fe como aroma de la vida, de ahí los claveles rojos apretados como abrazos en el trono, la fe como aventura de misterio tantas veces incomprendida, de ahí la fuerza de los
costaleros anónimos, el sacrificio de los penitentes con sus pies encadenados y algunos descalzos, la fe como expectación simbolizada en el pueblo que espera siempre asomado a su propia curiosidad para descubrir algo mejor cada año, la fe como emoción sonora en el redoblar de vuestra banda de tambores y cornetas.

Por todo esto os pido que sigáis en ese camino, os lo deseo de corazón.


La liturgia del Viernes Santo conmemora la Muerte de Jesús de Nazaret, la iglesia no celebra la Eucaristía y se adora la cruz, en los oficios se da lectura de manera sobria y solemne a la Pasión de Cristo, se venera el árbol de la cruz y se distribuye la comunión con las sagradas formas reservadas en el monumento desde el día anterior. Este día, junto con el Sábado de Gloria, son los dos únicos que no se celebra la misa como luto por la muerte del Señor.

Cada Viernes Santo por la mañana llora el pueblo de Martos contemplando al Rey de los Cielos con una cruz caminando y es que a muy temprana hora las puertas de Santa Marta se abren por última vez en esta semana para que realicen su estación de penitencia la COFRADIA DE NUESTRO PADRE JESUS NAZARENO MARIA SANTISIMA DE LOS DOLORES Y MARIA MAGDALENA acompañada por la COFRADIA DE SAN JUAN EVANGELISTA Y COSTALERAS DE MARIA MAGDALENA.

Con las claras de la mañana comienza el día más esperado por este pregonero y qué mejor imagen para abrirlo que la del Nazareno, cargaste con la cruz que el lunes abrazaste, morado como el lirio, y en tu hombro dolorido queremos descargar nuestras culpas, tus manos abrazan el madero que es la tabla de salvación redentora, tu paso firme hacia el Calvario nos enseña el camino de la vida, tu túnica mecida por el viento nos conforta y el oro de sus bordados ilumina nuestras almas, tu blanca camisa limpia como el corazón de la gente sencilla, el peso de la cruz te sobrepasa y caíste tres veces.

Tras Él Mª Magdalena con cáliz y pañuelo en mano para recoger la sangre y lágrimas que el nazareno va derramando, mimada por sus costaleras que dan un toque especial a este paso con su caminar peculiar. Y San Juan Evangelista, firme, estremecido su rostro, presente desde el principio en todo el proceso que palma en mano va señalando el camino. Curiosa cofradía que destaca por la juventud de los participantes en el desfile procesional, magnífico sacrificio de fe y enorme catequesis de pasión la que imparten. Sólo os rogaría que sigáis trasmitiendo vuestra herencia cofrade y disfrutando vuestra identidad cristiana.

Para finalizar el desfile de la mañana la Virgen de los Dolores, la corredentora.

¡Ay dolor, dolor, por mi hijo y Señor!
yo soy aquella María del linaje de David;
¡Oid hermanos, oíd, la gran desventura mía!.
Díjome Gabriel que era bendita entre todas las nacidas
y soy la más dolorida, la más triste y afligida.
Decidme hombres de la vida
decidme si habéis visto igual dolor que mi mal,
llore conmigo la gente para lavar los pecados
pues mataron a un inocente, mataron a mi Señor.
Señor déjame llorar contigo,
pues muerto mi Dios y mi amigo,
muerta está también mi alegría. 

En ambas cofradías tengo parte de mi corazón, amigos de la infancia y… amigos, amigos. Presencio su salida, también por la Fuente del Baño y desde ahí a la Campiña donde, desde lejos, puedo ver con detalle a todos caminando, ycomo olvidarme del símbolo de la semana santa de Martos: la trompeta de Juanillón, si necesito a diario, en Cuaresma, sentir su son.

Y los hijos de Martos probaron serlo restaurando su templo, ya cada vez el objetivo está más cerca pero seguro estoy de que hasta el final no cejaremos en nuestro empeño.

Pero Martos no está soñando; vais a oír a la banda de tambores y cornetas Monte Calvario interpretar la marcha “Cristo Yacente”. No estamos soñando, son sones hechos oración que es como nos gusta rezar… Cristo Yacente, el pregonero además de implorar tu venia, tu permiso, implora tu ayuda, mucho me has ayudado, muchísimo a lo largo de mi vida, pero hoy te necesito seguro más que nunca.

En esta tarde Cristo Yacente
vine a rogarte por mi carne enferma
pero al verte mis ojos van y vienen
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.
Pero ¿cómo quejarme de mis pies cansados
cuando veo los tuyos destrozados?
Pero ¿cómo mostrarte mis manos vacías
cuando las tuyas están llenas de heridas?
Pero ¿cómo explicarte que no tengo amor
cuando tienes rasgado el corazón?.
Ahora ya no me acuerdo de nada
huyeron de mi todas mis dolencias y
el ímpetu de ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña
y solo pido no pedir nada solo
estar aquí junto a tu imagen muerta
y aprender que el dolor es solo
la llave de tu santa puerta. 

He querido comenzar con estas frases de Gabriela Mistral pues para mí lo dicen todo sobre la imagen que me ha marcado para el resto de mi vida, pues la COFRADIA DEL SANTO ENTIERRO MARIA SANTISIMA DE LOS DOLORES Y SAN JUAN EVANGELISTA, que hace su estación de penitencia la tarde del Viernes Santo es mi cofradía. Quizás ya lo habéis notado pues simplemente hablar de ella me cambia el tono de voz, siento como un escalofrío que… invade todo mi cuerpo y espero sepáis entenderlo.

Decir que al cofrade del Santo Entierro
se le pone la túnica antes que el pañal,
que balbucea ¡viva la Virgen de los Dolores!
que jugará con la vela vestido de nazareno
que luce radiante su costal por primera vez
que irá erguido con su mujer de mantilla
que tendrá en cada rincón de su casa
una estampa colgada de su cofradía,
que llegada la hora de morir
querrá hacerlo con su túnica puesta. 

Pero ¿qué decir de mi cofradía?, quizás si me limito a narraros el inicio de mi desfile procesional…, que comienza con el rezo de un padrenuestro, después mucha tensión, pues la salida por la puerta del Santuario siempre consigue el mismo efecto; lágrimas de emoción y ansias de que el desfile no acabe nunca, metros atrás un ramillete de jóvenes portan al más joven de los discípulos, a San Juan Evangelista, con un cariño que no cabe más que felicitarlos por ello. Ya con el Cristo y San Juan en la Calle La Villa, aparece toda majestuosa la Reina de la cofradía portada por sus costaleras que cuidan el paso para que las varas del palio con su repique peculiar no desentonen su caminar.

Del recorrido me gusta destacar la subida de la Calle Real pues noto la presencia de los que acaban de ver salir a María en su triste Soledad. Todos los patines completos porque quieren ver algo más, el rostro de Cristo muerto que a su altura va a pasar, la “levantá” más larga, el momento -tengo seguro- más impresionante que nadie pueda disfrutar, en el que las tres imágenes en la calle casi se llegan a juntar, ya se ve a lo lejos, ya se aproxima el capataz del Cristo, de espaldas, para no perderse “ná”, que no pierdan el paso, despacio, despacio que podemos hacerle daño, así, así, pues portáis al rey de los cielos en su eterno descanso. Una lágrima se me escapa, quizás algo más, el vello de punta, ansiedad, ahogo, escalofrío, que maravillosa subida costaleros y costaleras me vais a dedicar, al trono de mi Cristo se acerca el de San Juan y majestuosa la madre de la Cofradía, entre la llama de sus velas portada por sus costaleras de forma especial, pidiendo a San Juan la mano para a su Cristo poder llegar. Gracias penitentes, cofrades, hermanos, compañeros capataces, costaleros y costaleras por hacerme disfrutar cada año que pasa este momento que no olvidaré jamás. Y con la ayuda de alguna marcha de Monte Calvario, (que como alguien antes que yo dijo aquí, también considero mi costalero número cincuenta y cinco), con serenidad, llegamos hasta el final. Y contar más no puedo, solo me queda a todos invitar, a que viváis con nosotros, nuestro desfile procesional.

He reservado un espacio en mi pregón para homenajear a los costaleros, si bien lo personalizo en mi cofradía se lo dedico a todos ellos, al que porta cualquier imagen de nuestro pueblo.

Estamos de nuevo con la túnica puesta, con el costal en la cabeza, con la faja bien apretada, con la almohadilla en el baral colocada para comenzar el racheo de las zapatillas o de los pies descalzos que significa oración silenciosa del costalero.

Me pregunto muchas veces
¿qué siente un costalero?,
siente que tiene suerte
de ver cumplido su sueño.
Siente que vale la pena
entregarse por completo y
si hay que sufrir se sufre
para ver a otros contentos,
pues una labor tan grande
no se paga con dinero.
Siente que llevar un paso
es dar amor verdadero
a la cofradía que quieres
a la de tus padres y abuelos.
Siente que la oscuridad
les alivia la fatiga y
la chicotá más larga
parece que dura menos.
Siente que cada mecía,
equivale a dar un beso
a la Virgen o al Señor
o al discípulo amado
para aliviarles el dolor,
rezando con su sudor
bajo el baral del paso.
Siente que su oficio es
dar a la muerte sosiego,
llevar a Cristo Yacente
a recibir Santo Entierro
a San Juan Evangelista
y a la Virgen de los Dolores.
Siente satisfacción
de no escatimar esfuerzos,
siempre cada levantá
como expresión de deseo
de sus buenos amigos
del mismísimo San Pedro,
para que un día este les abra
el camino para el cielo.
Y ¿cómo se yo esto?
¿quién me ha contado estas cosas?;
primero lo he vivido yo y
luego los costaleros del Cristo
a coro con los de San Juan
ratificado por las costaleras de la Virgen,
¡dos en especial!
las dos al mismo tiempo
de las que solo puedo sentir
un orgullo especial,
¡mis dos hijas costaleras! 

Y al comienzo de la media noche aparece por las puertas del convento de las trinitarias la SERAFICA COFRADIA DE Mª SANTISIMA DE LA SOLEDAD acompañada por el silencio y la pena de sus hermanos.

Empapá de madrugá,
quítate ese velo negro
Virgen de la Soledad,
porque te arropa el silencio
y no necesitas más.
Soledad por ser consuelo
de todo el pueblo cristiano
en tu mano va el pañuelo
que un ángel del cielo trajo. 

Ya sobre el Gólgota quedan dos soledades, la Cruz desnuda y la Soledad de María, son los símbolos de la profecía de Simeón “y a ti misma una espada te atravesará el alma”, que sólo ella entendía su significado y que Martos en la madrugá del Sábado de Gloria, a estos símbolos rinde homenaje. El primer anuncio del paso es la claridad de incendio movible que avanza por el aire y se refleja en las paredes de cal. Al contemplarla de frente es una hoguera dorada adornada por flores blancas de pureza.

No puedo decir cómo es tu salida, pero sí tu caminar la C/ San Bartolomé arriba, hasta llegar a la casa de la cofradía hermana, donde, José Manuel López Cárdenas siempre con sus dos medallas colgadas, un ramo de flores te brinda y de la boca de Monte Calvario alguna estrofa especial trina. Noto tu presencia por las calles, pues la quema de las cruces rompe por un momento la oscuridad en nuestra ciudad. Acto trascendental en tu camino pues en las cruces esta la redención del hombre y quemarlas significa quemar nuestros pecados, nuestra falta de respeto a los demás, nuestra falta de amor y es hacer del árbol caído, seco, un árbol frondoso en el que corra por su savia la sangre de Jesucristo que empieza a resucitar. La quema de las cruces simboliza su caminar y señala el camino de vuelta, a casa de la Trinidad.

Seca tu llanto señora
porque tus hijos te quieren
niños, hombres, mujeres
más que quererte te adoran.
Si quitarte ese puñal pudiera
que llevas clavado en el pecho
y trocarte la pena en risa
que llevas en tu corazón maltrecho.
Si gravarte una frase pudiera
no encontraría otras palabras que
“coronada por derecho”. 

Ahora sí. Todo ha concluido, todo ha terminado.
Pero…

Una semana de dolor prepara la gloria de la Pascua y es como una flor que marchita, resucita y con su aroma impregna el cielo.

Las mujeres fueron al sepulcro; “No está aquí, como había dicho, ha resucitado…, y volvieron a la ciudad llenas de temor y gozo corriendo para contárselo a sus discípulos”. En el camino se encuentran a Jesús y les dice: “Dios es grande…, id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea y allí me verán”. Jesús Resucitado se aparece a Magdalena y le muestra los signos de Pasión. La iglesia abre un nuevo periodo litúrgico, la Pascua de Resurrección, es la fiesta más importante para los cristianos y el hecho que da sentido a toda nuestra religión. Cristo triunfó sobre la muerte y con esto abrió las puertas del cielo a los creyentes. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo Resucitado y permanecerá encendido hasta el día de la Ascensión. Los Católicos celebramos en el tránsito del Sábado de Gloria al Domingo la Vigilia Pascual, la principal ceremonia a lo largo del año litúrgico y en la que adquiere especial importancia el símbolo de la luz. Con la Resurrección del Señor una vida nueva irrumpe en las venas del mundo y en todas las tumbas de todos los muertos ha resonado la voz de la inmortalidad. En la carne de los hombres una sabia nueva y fragante, como la de las flores y los árboles está amenizando la gloria de una vida eterna.

Ya amanece, es domingo. En nuestras iglesias tocan de nuevo las campanas y se canta “ALELUYA, CRISTO HA RESUCITADO”. Una atronadora traca de cohetes despierta a Martos y todos nos dirigimos a la Parroquia de San Amador y Santa Ana pues hoy la COFRADIA DE JESUS RESUCITADO Y Mª SANTISIMA DE LA ESPERANZA realiza su salida. Hoy amanezco en la Cornacha donde tiene su morada la Resurrección y la Esperanza. No hay resurrección sin alegría, sin fiesta, sin júbilo, sin victoria. Hoy aquí se aprecia el rostro de un muerto que vive y de una madre que convierte su dolor en esperanza. El Resucitado resurge del Sepulcro porque ha muerto el hombre viejo y renace un niño a la luz nueva y definitiva, su mirada es primicia para quienes creemos que la muerte ha sido vencida, su mano derecha es la de Dios mismo volviendo a bendecir, hoy es un día diferente, de heridas limpias, de espinas marchitas, de risas de niños, de familias unidas…, distinto. Hoy el llanto se convierte en risa, la pena en alegría y el dolor…, en esperanza.

Temprano el Resucitado y la Esperanza están en la calle con sus vecinos del barrio y con los visitantes, hoy mirar a Jesús nos da ánimo, ver los claveles rojos a sus pies, cimbreantes, libres, en movimiento y en su mano la cruz resplandeciente de victoria de triunfo sobre la muerte, y ver a sus costaleros que a cara descubierta lo portan con el mayor de los gozos, nos llena de satisfacción y  esperanza.

Quiero Jesús Resucitado agradecerte
que me dejes contemplarte y amarte
pues resucitas mi alma solo con verte
y gritar con todos quiero al unísono
que hoy Cristo ha Resucitado en Martos. 

Hoy quiero creer en tus palabras: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre”. Sé que no viniste a prolongar nuestras vidas unos míseros años, que viniste a traernos una vida que se realizará en una resurrección gloriosa, pero necesitamos una fe decisiva pues creer en ti es más que estar vivo y disfrutar de una vida que no acabará nunca. Pero la Gloria de Dios, que es más grande que volver a la vida, quiso con la Resurrección de Lázaro una resurrección material y no solamente espiritual para que esa gloria fuera vista por quien solo tenia ojos de carne y como dijo Jesús a Marta; “Si tienes fe verás la Gloria de Dios”,
también el Papa Benedicto XVI nos recuerda que “Sólo puede ser Dios la Gran Esperanza que abrace el universo y nos dé lo que nosotros por si solos no podemos alcanzar”.

Por eso quizás Resurrección y Esperanza también están presentes al filo del medio día en la Fuente Nueva donde se realiza el acto que pienso yo culmina una semana con la mayor de las alegrías, donde se encuentra El Resucitado y la Esperanza y, tras mecidas y mecidas, reverencias y más reverencias a la Señora y cuando las fuerzas de los costaleros no pueden más, se realiza la suelta de PALOMAS BLANCAS, MENSAJERAS DE AMISTAD Y DE ALGO MAS…, pues a los presentes en el acto nos da libertad para pensar y con ellas nuestros deseos al cielo poder elevar.

Querida cofradía del Resucitado y la Esperanza, que sin vosotros la Semana Santa de Martos no tiene sentido, seguid avanzando, recuperando vuestro caminar triunfante, aportando valores cristianos, no sé si pioneros en pasos mixtos portados, si no de los primeros, enhorabuena por la labor que estáis realizando.

Y es de bien nacido ser bien agradecido;

- Al Consejo General de Cofradías y Hermandades de Martos por haber confiado en mí para pregonar nuestra Semana Santa, espero no haberos decepcionado.

- A mi Cofradía por proponerme para este acto.

- A la banda de tambores y cornetas Monte Calvario por la aportación tan importante realizada en mi pregón.

- A Angusti y Enrique especialmente a este porque sé el esfuerzo que ha hecho y que solo por un amigo, amigo se hace.

- A Jesús Caballero por los magníficos grabados que me ha regalado.

- A mis amigos por acompañarme en este día tan especial para mí.

- A mis padres, hermanos, sobrinos y demás familia por ayudarme a ser como soy.

- Y un agradecimiento especial a mi esposa e hijas por soportarme y aguantarme a diario, por su comprensión, por el cariño que me dan, por los momentos buenos y algunos no tanto que compartimos. Sé que sin vosotros nada seria igual.

Y quiero finalizar como cada Viernes Santo con un toque de campana ( toque …) que doy dentro del Santuario, un golpe de corazón pues ya la procesión se acabó y…
¡También mi pregón!
He dicho